sábado, 6 de septiembre de 2014

EL DUENDE QUE DEJO... ¿SU CUCHILLO?

LO QUE MI PADRE ME CONTÓ
Roberto S. Contreras Esparza
Hablar de los elementales, es un tema muy especial, llamativo e interesante, pues desde siempre sabemos de ellos, lo cual ha hecho que los veamos por todos lados, ya sea en cuentos, películas, revistas, en la red o videos, en donde constantemente se menciona a estos seres. En México hablar sobre Duendes es de cierta forma común, porque en todas las regiones ocurren sucesos, pero extrañamente hay muy poca información confiable sobre ellos, los libros que detallan a estas entidades nos vienen de fuera y no se adaptan a los que ocurre aquí, otros libros que recientemente se han publicado son solo copias de otros o simplemente los escriben de oídas, sin nunca conocer o constatar el hecho directamente y obviamente, la evidencia siempre es nula, nunca aportan nada nuevo, de ahí que dejen mucho que desear y no sean confiables. Por fortuna, ocasionalmente se encuentran datos interesantes sobre estas entidades, pero esto muy pocas veces sucede.

OBJETOS, EVIDENCIA SOBRE SU MANIFESTACIÓN
Personalmente, he tenido la oportunidad de ir tras sus evidencias y manifestaciones ya sea en fotografía o vídeo e incluso he visto supuestos “objetos o utensilios” que ellos han dejado a testigos asombrados, pero siempre hay más preguntas que respuestas y la parafernalia entorno a estos seres es ambigua y no se ha obtenido aun la evidencia clara y satisfactoria que nos indiquen de forma definitiva que esos seres existen. Y si menciono artefactos es porque hemos encontrado casos muy peculiares en donde estas criaturas (según los testigos), les han dejado objetos personales y los hemos visto, los hemos tocado y un ejemplo de esto que ahora les contamos es el siguiente caso que nos ocupa, en donde un Duende, dejo un interesante cuchillito. La historia es atrayente y aquí les presentamos, con uno de los involucrados, lo que averiguamos.

CAMINABAN SOBRE LA PARED
Roberto Samael: ¿Nos podrías decir tu nombre y cómo se dio este peculiar caso relacionado con unos Duendes?
Jorge Hernández: Mi nombre es Jorge Hernández y el que tuvo esta experiencia fue mi padre que después de cierto tiempo se atrevió a contarnos, lo hizo antes de fallecer, y nos dijo que  unos seres pequeñitos lo visitaban, lo molestaban con sus armas y aunque no lo lastimaban si lo amenazaban, pero no nos contaba, pues no quería que nos burláramos o pensáramos que estaba loco. El decía que pudo ver varias de estas personitas, hasta 3 de estos seres.

Roberto Samael: ¿Les contó como llegaban a él, como aparecían?
Jorge Hernández: Si, en su cuarto, que salían por el closet a la altura del hombro, el veía que se formaba algo como un hoyo y de ahí salían las criaturitas y le hacían burla, pero también flotaban, brincaban en el aire y su colchón de la cama se movía, también caminaban sobre la pared, como las arañas y alrededor de la ventana.

PARA NO ESPANTARNOS SE LO GUARDO
Roberto Samael: ¿Te llego a platicar como eran?
Jorge Hernández: Si, decía que eran pequeñitos, del tamaño de una cuarta (de la mano), que vestían de forma rara, “chistosa”, llevaban shorts chiquitos hasta por debajo de la rodilla y sombrerito, sus ropas eran de color rojo, verde o azul.

Roberto Samael: Algo tan impactante, ¿Por qué callarlo?, ¿por qué no decirles?, mas si tomamos en cuenta que esto sucedía ahí donde aún viven.
Jorge Hernández: Mi papa era una persona muy reservada, hasta escéptica y creo yo, que no lo contaba por varias razones y una de ellas era para no espantarnos y porque tal vez suponía que lo veríamos como loco, que no le íbamos a creer, era una persona muy noble, pero a la vez cerrada, por eso considero que para no espantarnos, se lo guardo.

Roberto Samael: Pero tú me dices que antes de morir habla con ustedes y les platico.
Jorge Hernández: Si, mi papa estuvo como año y medio muy grave y cerca de tres años enfermo, al final ya casi no podía hablar, pero fue antes que esto sucediera que mi papa se atreve a contarnos lo que le acontecía, sus experiencias.

ME AMENAZAN CON SUS ESPADITAS Y CUCHILLITOS
Roberto Samael: ¿Después que sucede, como das con ese cuchillito?
Jorge Hernández: Años después y por deseos de mi madre, comenzamos a buscar en las cosas personales de mi papa, es ahí cuando veo una carterita que contiene varias fotografías de él, que de inmediato pensé en dárselas a mi hermana, pues tenía una relación muy grande con él y ahí detrás de las fotos, estaba el cuchillito guardado que de inmediato se me hizo muy curioso, por lo detallado, el material, la forma y lo definido del cuchillo, además del tamaño que se ajustaba a estos seres, atando cabos y recordando lo que él nos había contado, cuando nos dijo “me amenazan con sus espaditas y cuchillitos”. Por todo eso, creo que les pertenecía a ellos y mi padre por su enfermedad ya no pudo decirnos que había conseguido de ellos este cuchillito.

Roberto Samael: Tú ya tienes ahora el cuchillito, ¿qué te dice tu familia, a quien se lo muestras?
Jorge Hernández: Cuando yo se lo muestro a mi madre a mi hermana, se sorprenden e incluso llegan a dudarlo, pero al recordar detalles de lo que contaba mi padre me dan la razón, lo revisamos con lupa detalladamente y si creemos que es de ellos. Ahora yo lo guardo como un recuerdo de mi padre y de esa experiencia que él vivió.

NO HAY INFORMACIÓN EN LA RED
Roberto Samael: Este objeto es importante, un objeto de poder y con mucha historia, si es que perteneció a estos Duendes, pero dime ¿Qué sucederá con el cuchillo?
Jorge Hernández: Eso es lo raro, pues no se qué hacer, yo al comentarlo con mi sobrino, se lo muestro y él me pregunta qué, que haré con él, que si lo voy a vender, pero no tengo ni idea y si tenga algún precio o valor, he buscado información sobre algo similar en la red o si hay un lugar en donde los venden, pero no, no he encontrado nada. Y fue por medio de mi sobrino que contacto a un amigo y así llegaste tu y ahora puedo contarte bien el caso y como se dio y encontré este pequeño cuchillito.

Roberto Samael: Es un caso interesante, ya he tenido casos así, donde estas entidades dejan algún objeto, pero dime ¿desde que tienes el cuchillo no te ha sucedido nada diferente?
Jorge Hernández: Bien, bien no me ha ido, pero no quiero adjudicarle eso al cuchillo, ya tiene tiempo que lo cargo y fue porque se lo mostré a un amigo que cuenta experiencia de este tipo, el cuchillo todo el tiempo está en mi cartera, y esto ni lo había pensado, pero bien no me ha ido.

NUESTRO ENTENDIMIENTO NO DA PARA MÁS
Roberto Samael: ¿Que les dirías a las personas que no creen o que si creen sobre estos seres, los Duendes?
Jorge Hernández: Yo no he tenido la experiencia o suerte de verlos, pero si me han tocado, me han movido cosas, o cuando hacen ruido. Y no lo veo mal porque tal vez son seres que tiene vida como tú, como yo, que ellos sean de otro lugar y no los comprendemos, porque nuestro entendimiento no dan para más, pero de que existen, existen, para mi es algo sorprendente tener el cuchillito conmigo porque me da la satisfacción de enseñárselo a la gente, si me creen bien y si no me da igual, me tiene sin cuidado.

Roberto Samael: ¿Tú si crees?
Jorge Hernández: Yo sí, porque era de mi padre, mi padre una persona respetable, seria y el murió cerca de los 90 años y una persona así, no puede mentir, menos a sus hijos.

Roberto Samael: ¿Has buscado información sobre ese cuchillito?
Jorge Hernández: Es curioso, la cacha es como de otro materia, no sé si es oro, pero es dorado, la hoja es de acero, y desde que lo tengo esta igualito. Me he metido a internet buscando armas místicas, cuchillos antiguos, e incluso cuchillos de Duendes y nada, hay unos muy bonitos, pero nada parecido, he ido a tiendas de antigüedades y artesanías y nada.

Roberto Samael: Agradezco tu disponibilidad y que nos hayas contado esta increíble experiencia, nosotros estaremos atentos por si encuentras o sabes más entorno a ese cuchillito y gracias.

LA EVIDENCIA, SU VÍNCULO CON LO INEXPLICABLE
Sin duda el caso de Héctor es muy especial, es un caso muy interesante, pero no es el único que hemos investigado con estas características, también sabemos y vimos un “zapatito” que una de estas entidades dejo mientras huía y otro caso donde se dejó un “cascabelito”, y demás casos donde estas entidades han sido captadas en interesantes vídeos y fotografías. Estas investigaciones las hemos publicado en varias revistas y en el blog de Conexión Paranormal. Casos que por su peculiaridad estamos consientes de que la evidencia puede ser cuestionada, desechada o aceptada, pero la tenemos y se las presentamos, es su vinculo de los testigos con ese mundo inexplicable, es su evidencia máxima y aunque ellos también tengan dudas, cuentan con estos objetos y se atreven a contarlo, aportando de esta forma un plus, pues copiar y pegar (como lo hacen ciertos “investigadores” que andan por ahí) es muy fácil.

CASOS Y EXPERIENCIAS POR TODO EL MUNDO
El mundo invisible de los Duendes está ahí, es polémico, pero también mágico y llamativo y aunque no tenemos a ciencia cierta una seguridad sobre su realidad, considero que cada uno de ustedes conoce interesantes relatos o ha experimentado misteriosos encuentros con ellos o sabe de leyendas o vivencias actuales sobre la actividad de estos seres, donde han podido obtener una opinión personal referente a la manifestación de los enigmáticos Duendes. En este caso en particular, ya sea real o no, usted tiene la última palabra… ¿Gracias?

lunes, 1 de septiembre de 2014

EL CHARRO DE LAS ESPUELAS PLATEADAS

LA MISTERIOSA HISTORIA DEL QUEMADO
Por Roberto S. Contreras Esparza
El siguiente relato que a continuación les presentamos sucedió allá por los años cuarentas en el Estado de México y que por su aspecto misterioso, además de un par de espuelas que sobrevivieron de ese impactante suceso, atrajeron mi atención de forma llamativa que al conocer la peculiar historia de cómo se dieron los hechos no dudamos en preguntar y averiguar más al respecto, llegando a descubrir varios puntos muy llamativos e interesantes que por su desenvolvimiento queremos compartir para que al igual que nosotros se asombren con este extraño acontecimiento. De ello quedan como testimonio unas maravillosas espuelas que se convirtieron en el punto medular de esta leyenda, como un objeto intimidante, de poder, lleno de energía... ¿Pero que podría ser un objeto de poder?

LOS OBJETOS DE PODER
Un objeto de poder, es aquel al que le damos un trato especial, una fuerza simbólica y sentimental, les otorgamos ciertas características especiales que ya sean para protegernos, para la suerte, por seguridad y hasta para la atracción e incluso, causar algún mal. Se usan fetiches, amuletos u objeto que puede ser cualquier cosa, llegando a ser  nuestro objeto preferido que mueve nuestro destino. En ocasiones esa relación se vuelve tan estrecha que los objetos se convierten en parte de sus dueños, elementos imprescindibles en sus vidas. Hay joyas valiosas u otros objetos y hasta se afirma que los muebles antiguos guardan energías de sus pasados dueños y que llegan a alterar el lugar y a las personas donde se encuentran. Muchos de estos objetos hacen un vínculo muy fuerte con quien en su momento era el dueño y cobran más fuerza cuando el propietario muere, hay algunos de estos objetos de poder que están a nuestro alrededor y muchas veces más cerca de nosotros y ni lo sabemos.

ENTRE EL MITO, LA LEYENDA Y LA REALIDAD
Con estas referencias de lo que es un objeto de poder, ahora le platicaremos sobre un caso ocurrido allá por el año de 1945 en un poblado de nombre de San Mateo municipio de Tepeji del Rio en el Estado de México y que refiera a un personaje galante de aquel tiempo y su trágica muerte quedando como referencia unas interesante par de espuelas y la historia que ha pasado de boca en boca como ejemplo y con algunas leves modificaciones por varios de los más antiguos habitantes de aquel poblado. La historia y los hechos refieren lo siguiente… Hace unos días, tuve la oportunidad de ver unas antiguas espuelas muy bien conservadas que a pesar del oxido, de inmediato me llamaron la atención, su poseedor un vendedor de artículos antiguos me dio varias características de las mismas, además de contarme como se hizo de ellas y toda una dramática leyenda que había de tras de esas peculiares y llamativas espuelas, y me dijo...

CUENTAN QUE SE LLAMABA JACINTO RAMÍREZ
En el año de 1945, tiempos no fáciles y de reconstrucción, en el pequeño poblado de San Mateo en el Estado de México, habitaba un tipo bien parecido que vivía en paz y le gustaban mucho las fiestas, trabajador y honrado, presuntuoso en su vestir y que con nadie se metía. Cuentan, que invertía el sueldo de su trabajo en verse impecable. Las mujeres le sobraban y otras lo buscaban, el lo sabía y de ahí mucha de su vanidad. Fiestero, mujeriego, borracho pero muy trabajador buscaba las celebraciones, ferias, jaripeos y todo tipo de festividades de la zona para mostrarse y convivir con los amigos y buscar uno que otro amor.

MANTUVIERON SU ROMANCE EN SECRETO
Jacinto, el personaje al que nos referimos, tenía cierta fascinación por sobreros, las hebillas grandes, botones brillantes o espuelas plateadas y ostentosas, así conquistaba a la mujer que el escogía causando la envidia y enojo de muchos de sus amigos y enemigos. Cuentan que en cierto festejo Jacinto, como casi siempre, vio una mujer que le gusto, pero no le fue fácil conseguir su atención, pues era ella casada, esto no impidió que Jacinto Ramírez se disuadiera por ella y por varios días la rondo hasta cierta tarde pudo obtener su atención. Platico con ella, cruzando una que otra palabra muy discretamente y por las condiciones de casada de la mujer, todo lo mantuvieron en “secreto”, pero en pueblo chico las cosas se saben tarde que temprano. Y así mantuvieron su romance por unos meses, hasta que el esposo se dio cuenta y no dijo nada, contuvo su ira, aun que su odio por Jacinto era grande.

MIENTRAS DORMÍA LE PRENDIÓ FUEGO A SU CASA
Llegaba una conmemoración grande del poblado y todos se ocupaban de los preparativos y detalles, Jacinto adquirió unas llamativas espuelas plateadas que luciría con ropa de color negro. Llego el día y la gente se reunía en las calles principales y entre la feria, puestos de comida y música, los amantes secretos pudieron estar unos minutos a solas y nunca se percataron de que el marido celoso los espiaba. Más tarde (el marido) les pidió a otros de sus amigos que le dieran de tomar a Jacinto que sin sospechar nada bebió y bebió hasta caerse de borracho y así como pudo se fue a su casa. Fue cuando el esposo engañado lo siguió y esperando que pasaran unos minutos y ya estando Jacinto profundamente dormido, el burlado esposo atoro la puerta y ventanas y le predio fuego a la casa de Jacinto, la cual se consumió aun con los esfuerzos de los vecinos por apagarla, pero todo se hizo cenizas.

ESCUCHABAN EL SONIDO DE LAS ESPUELAS DEL QUEMADO
Se contaba y según testigos, que se escucharon grito llenos de miedo, agónicos suplicando ayuda, pero nada se pudo hacer, todo se consumió y hasta ahí llego Jacinto. Al otro día, no se atrevían a buscar entre las cenizas, pues suponían que muy poco había quedado ahí de Jacinto. Del engañado esposo y su infiel mujer nada se supo, decían que habían escapado al amanecer. Por Jacinto, el “Charro de las Espuelas”, como se le decía y su casa, nadie abogo, él era un hombre solo y sin familia y el pueblo en poco tiempo lo olvido. Su casa permaneció así abandonada y en ruinas por mucho tiempo. Y la gente comenzaba a comentar, que en ciertas frías noches similares a las del incendio, se oía a alguien gritar y no falto quien asegurar que escuchaban un sonido de espuelas que en esa calle se detenía. A los habitantes de San Mateo no les gustaba pasar por ahí y lo acontecido a Jacinto paso a ser como un tipo de leyenda. Pero como 17 años después (por el año de 1962 aproximadamente), gente nueva y ajena a la pena que ahí sucedió, la casa ocupo y al remover los cimientos encontraron algunos objetos y entre ellos, un par de espuelas oxidadas, quemadas que testigos aseguraban que eran las mismas que Jacinto esa triste noche traía puestas. Quedado como un testimonio de esa tragedia que aquella fecha habían vivido los pobladores de San Mateo y que desde ahí llamaron a Jacinto, “el quemado”.

ELLOS CONOCÍAN LO SUCEDIDO DESDE NIÑOS
Todo esto lo averigüe cuando visite el negocio del Güero, un personaje de unos 65 años que vende y compra antigüedades y ahí vi ese par de llamativas espuelas que de inmediato captaron mi atención, por lo cual le pregunte sobre el origen de las mismas y el Güero me platico todo lo que recordaba con tonos de misterio y gran detalle y por lo interesante de lo que escuche y con ciertas reservas, mas adelante lo constate por separado con otro de sus conocidos (Don Raúl), que al igual que mi entrevistado, también eran de Tepeji del Rio y conocían las historia desde niños, y de la misma forma me narro detalladamente varias referencias sobre “el Quemado o Charro de las Espuelas Plateadas” y su triste desenlace, un suceso que marco por aquellos años a los habitantes de aquel típico y tranquilo poblado, quedado como recuerdo o evidencia de esta triste historia, esas espuelas que se han convertido sin duda alguna, un interesante objeto de poder, y lo de “El Quemado”, una de las muchas de nuestras interesantes historias o leyendas como las que encontramos en todo nuestro México misterioso… ¿No cree usted?